La innovación es proporcional al tiempo invertido.

Henry Ford es el padre de la productividad. No fue un innovador de productos: los automóviles ya existían desde hacía mucho tiempo. Pero innovó el proceso, diseñando y adoptando una serie de técnicas para maximizar la productividad de la producción de vehículos y, por lo tanto, la competitividad en precios.

Sin embargo, su constante búsqueda de eliminar el desperdicio no se debía únicamente a una mayor rentabilidad, sino a una razón más amplia: liberar tiempo para actividades de mayor valor.

En lugar de reparar una máquina averiada, realice mantenimiento preventivo en todo el departamento. En lugar de mover materiales decenas de kilómetros, monte un banco de trabajo ergonómico. En lugar de pasar horas configurando una prensa, innove en la funcionalidad del producto.

-Desperdicio = +Tiempo disponible = +Innovación