Propietario: Este año ahorré mucho en personal: despedí al gerente de operaciones. Era un gasto enorme, más de 110.000 € al año entre salario y coche de empresa. Ahora, el nuevo gerente de planificación asume su puesto.

Yo: Lo hiciste bien. ¿Cómo están los ingresos y los costes en comparación con el año pasado?

Propietario: Bueno, básicamente: los ingresos han bajado un 13 % porque rara vez cumplimos las fechas de entrega, y los costes variables han aumentado un 27 % porque rechazamos muchos más. Las cosas iban mejor con el gerente que despedí, pero estoy seguro de que encontraremos la solución.

Yo: Lo entiendo. Haciendo los cálculos, estás perdiendo 973.000 € al año, lo que representa el 19 % de tu volumen y 8,8 veces el coste del anterior gerente de operaciones. ¿Sigues seguro de tu decisión?

Aunque la publicidad de Benetton nos ha inculcado que todos somos iguales, por desgracia, esta vez también me toca a mí decirle al niño que Papá Noel no existe: NO somos todos iguales (todo lo contrario).

SOLUCIÓN

Además de que fijarse en los costes en lugar de en los beneficios es señal de incompetencia empresarial (hablaremos de esto pronto), contratar a los mejores tiene las siguientes cinco ventajas:

1) Son 10 veces más productivos

Los mejores no trabajan para ti ni para tu empresa: trabajan para realizarse a través de ella. Si estos dos elementos se combinan, siempre harán más de lo necesario, porque la exigencia no proviene de la empresa, sino de las internas.

Las personas mediocres, en cambio, harán lo que les digas y nada más. De hecho, cuanto menos hagan, mejor.

El ROI de los mejores oscila entre 2 y 10 veces el de una persona mediocre.

2) Te dejan dormir tranquilo

Las personas mediocres no asumen responsabilidades. La variabilidad será tu peor pesadilla.

Los mejores, en cambio, sufren los mismos problemas que tú: harán todo lo posible por resolverlos en cuanto surjan.

3) Piensan primero en el bienestar de la empresa y luego en el suyo propio.

Los mejores ven la empresa como un medio para la realización personal: cuidas de tu vehículo porque solo a través de su correcto funcionamiento alcanzarás tu objetivo.

Las personas mediocres mirarán constantemente el reloj para llegar a casa lo antes posible.

4) Son automotivados.

Las citas motivacionales, las publicaciones que inflan el entusiasmo, las imágenes de alto contraste, los líderes carismáticos y otros trucos de la actual era de la infodemia son completamente inútiles para motivar a la gente. Un poco de fervor pasajero y todo vuelve a la normalidad. Un destello pasajero.

Los mejores siguen un camino propio a largo plazo y saben que solo mediante la acción se puede alcanzar el objetivo. Si este objetivo coincide con el de la empresa, los mejores ya están automotivados.

5) Son creativos, por eso innovan

Los mejores piensan: la habilidad blanda más difícil de aplicar en tiempos de bonanza económica como este. Pensar significa innovar: ya sea un producto, un servicio o un modelo de negocio.

CONCLUSIÓN

Contrata siempre a los mejores, sin importar su coste: el retorno de la inversión (ROI) y la complejidad de la gestión siempre serán mayores que contratar a un montón de personal mediocre, pero de bajo coste.