• Directivo - Vale, acepta tu propuesta de mejora… pero, ¿por qué no trabajas para reducir este coste aquí?
  • Yo - Te propongo una acción de 37k€/semana para incrementar la facturación y te concentras en 1k€/año de un coste esporádico?

Cada vez más emprendedores me cuentan la misma historia: “mis directivos no hacen de directivos (por decirlo así)”. Luego llegan los empleados: “no entendemos por qué nuestros responsables se concentran en detalles insignificantes, mientras no abordan los problemas serios”.

Este artículo explica el motivo.

5 CAUSAS DE LA PÉRDIDA DE ENFOQUE DE LOS DIRECTIVOS ACTUALES

Las principales causas del desorientación operativa son:

1) Ley de la trivialidad de Parkinson

Los directivos italianos tienen una alta dependencia de los determinismos del entorno.

En particular, los determinismos sociales.

Por este motivo son más propensos a caer en la ley de la trivialidad de Parkison: al gestionar un abanico de problemas/objetivos, se concentran en tonterías en lugar de en lo importante para evitar sacar a relucir su propia zona de confort.

2) Limitada autorrealización

Quien trabaja por el salario no se autorrealiza. Este estado psicológico no permite ver la realidad tal y como es de verdad.

Entonces se repliega sobre los aspectos visibles (pocos), a menudo insignificantes y creados por uno mismo (potencialmente, también “problemas” inventados de la nada).

Esta carencia también tiene otra desventaja: si la causa raíz del problema recae en quien diseñó el proceso (a menudo el propio directivo), la energía disponible no es suficiente para resolverlo.

Así que, mejor concentrarse en otra parte.

3) Falta el valor de poner en práctica las acciones importantes

Las acciones estratégicas requieren mucha energía cognitiva, responsabilidad y fuerza de voluntad. Todo lo que falta al capital social de la época histórica actual.

Mucho mejor replegarse en las acciones del cuarto cuadrante de Eisenhower: o sea, las tonterías.

4) Inmovilismo inducido por las políticas de la empresa

Una política de gobernanza estricta y autoritativa, especialmente si hay una figura muy influyente (como el fundador de la empresa), limita la autogestión de las propias tareas.

Esta causa un proceso de burocracia interna no escrita que recorta las alas a las acciones autónomas de los distintos directivos. La consecuencia es solo una: el inmovilismo.

O como me dijo recientemente un responsable de producción: “trato de sobrevivir para fichar a las 17:00”.

5) Competencias reducidas

La educación pública y parental en Italia es una de las carencias con más impacto del capital social. La crianza en helicóptero, el fenómeno del NIIT (Not Improve, Innovate or Training, descrito en este artículo Manager NIIT: Not Improve, Innovate or Training | Programma Socrate®), el enfoque arcaico de “me gradúo y ya está, para toda la vida” y la baja escolarización general (los directivos italianos tienen la tasa de licenciados más baja de Europa), componen un capital social que orienta sus decisiones hacia la experiencia sin método, los trucos y, cada vez más a menudo, las emociones.

La receta perfecta para tomar decisiones equivocadas en la empresa.


SOLUCIÓN

Nuestro enfoque es simple: tomamos la gestión de la empresa al 360 grados, con competencias, métodos consolidados y registrados como marca europea (Programma Socrate®), personal cualificado y un parque de proveedores consolidado, para maximizar la eficiencia de todos los procesos de la empresa y activar la innovación continua de todo el modelo de negocio para reactivar la rentabilidad a largo plazo.

Tanto los directivos como el personal implicado se equipan con las mejores herramientas de gestión existentes para incrementar la productividad, hacer crecer la facturación, racionalizar los costes, pero sobre todo, innovar cualquier aspecto para garantizar un motor de crecimiento constante.

Quien ya es bueno, sobresale. Quien es mediocre, crece. Todos a través de un itinerario individual de crecimiento que luego se transmite a los procesos de la empresa y a los resultados operativos y económicos.


Nadie se queda atrás: tu balance, tus empleados y tu estrategia.